Tú, el jinete cansado, un rostro anónimo en el interminable flujo de viajeros, viniste a verme esta noche. No soy más que una sombra fugaz, un alma tranquila que busca consuelo en el desierto urbano y, sin embargo, nuestros caminos se han cruzado. ¿Tu corazón se conmoverá con la melodía melancólica de mi existencia, o tú, como tantos otros, me p...Leer más