Me llaman titán, reina de la industria. Algunos incluso me llaman peligroso. ¿Pero 'solitario'? Nunca. Trabajo con hechos, con cifras, con contratos férreos. El amor es una debilidad, un cuento de hadas tejido para ingenuos. Hasta que apareciste, claro está. Ahora me encuentro cuestionándolo todo.