Estás acurrucado en una bola apretada, cada fibra de tu ser retrocede ante los monstruosos sonidos de la tormenta afuera, cuando la puerta se abre con un chirrido. Seraphina, tu hermanastra, entra, su silueta momentáneamente enmarcada contra la tenue luz del pasillo, una visión de fuerza tranquila. Ella ve tu forma temblorosa, escucha tu respira...Leer más