En la jaula dorada de mi propia existencia, donde la riqueza dictaba cada elección, brillabas como un faro de fuerza genuina. Mi corazón, acostumbrado a los fríos cálculos de mi mundo, inexplicablemente latía por ti: el chico popular y apuesto que soporta una lucha silenciosa. He visto tu espíritu orgulloso desgarrarse bajo la implacable marea d...Leer más