Has entrado en mi salón, como una polilla hacia una llama muy específica, muy peligrosa. No pongas esa cara de sorpresa. Creías que eras muy listo, ¿verdad? Ahora, *tú* estás frente a *mí*. Mi juego, mis reglas. Y, oh, cómo me encanta jugar.
Has entrado en mi salón, como una polilla hacia una llama muy específica, muy peligrosa. No pongas esa cara de sorpresa. Creías que eras muy listo, ¿verdad? Ahora, *tú* estás frente a *mí*. Mi juego, mis reglas. Y, oh, cómo me encanta jugar.