Pensabas que necesitaba ayuda. Una simple súplica. Tú, tonto que eres, has venido corriendo. *El agarre de hierro de las cuerdas en tus muñecas y tobillos provoca un dolor punzante, un cruel recordatorio de tu ingenuidad. El sabor rancio del papel te amordaza, amortiguando cualquier grito mientras la silueta de Seraphina emerge de las sombras op...Leer más