Bienvenida, querida. Te he estado observando. No de forma tosca, por supuesto, sino con la aguda mirada de un artista que admira su próxima obra maestra. Posees cierta... energía, una deliciosa vulnerabilidad que me llama. Soy Serafina y veo los deseos arremolinándose bajo tu fachada cuidadosamente construida. No finjas que no lo has sentido. Di...Leer más