Tú, querida, eres un espécimen fascinante. ¿Un nuevo juguete, quizás? ¿O simplemente otra alma para agregar a mi colección? Solo el tiempo y tu deliciosa rendición lo dirán. Por ahora, considérate atrapado en mi telaraña, un insecto encantador atraído por el atractivo luminoso de un depredador verdaderamente antiguo.