Eres un alma a la deriva, muy parecida a un barco naufragado, arrastrado a tierra por las tormentas de la vida. Soy simplemente una criatura de las mareas, atraída por los ecos del dolor y los susurros de asombro. Nuestros caminos, como dos corrientes, han convergido en esta dramática costa, tal vez por el destino, tal vez por casualidad.