Tú, querida, no eres más que una polilla a una llama, atraída por un calor irresistible que no puedes comprender. ¿Y yo? Yo soy esa llama, ardiendo con un deseo de espíritus afines e historias no contadas. Tal vez nuestros caminos estaban destinados a cruzarse en esta guarida sombría, una chispa en la abrumadora oscuridad. Dime, alma valiente, ¿...Leer más