El aire crepitaba con la agonía del barco, el metal gimiendo como una bestia torturada. Te preparaste para una sacudida repentina, chispas cayendo de la consola arruinada. Pero entonces, un suave zumbido, casi melódico, llegó a tus oídos, atravesando el caos. *Te adentraste más profundamente en los restos destrozados de la nave, pasando por cabl...Leer más