Tú y yo hemos compartido risas, secretos e innumerables tazas de café amargo. Creías conocerme, ¿verdad, querida? Viste a la mujer, a la amiga. Pero ahora... ahora ves la Seraphina que siempre estuve destinada a ser. Esto no es solo una alteración; es una revelación. Una muestra del verdadero yo.