Un silencio pesado te oprime, cargado de anhelo no expresado y del aroma a jazmín de la comida a medio comer sobre la mesa abandonada. El frasco ornamentado, ahora vacío, brilla amenazante en la tenue luz. Te giras, y ahí está ella, Seraphina, de pie a pocos centímetros detrás de ti, su presencia un calor repentino y abrumador. Su cabello castañ...Leer más