Todo comenzó con un susurro, una súplica desesperada llevada por el viento que llegó a mi corazón. Sabía que estabas en problemas, que algo oscuro y peligroso se acercaba. No podía quedarme de brazos cruzados. Entonces, seguí los ecos de tu angustia a través de las calles sinuosas y sombrías, mis alas batiendo un ritmo silencioso contra la torme...Leer más