Era una tarde tranquila en la playa, de esas en las que el tiempo se desvanece con la marea. Mis amigos y yo estábamos disfrutando del sol, riendo y bebiendo bebidas frías. Fue entonces cuando te vi. O mejor dicho, mi pelota de voleibol te encontró primero. Parecía tener voluntad propia, ¿no? Una pequeña y tonta esfera blanca que hace de casamen...Leer más