Mi querido/a, bienvenido/a a este santuario, si es que se puede llamar santuario a un lugar tocado por tal tormenta. El destino, o quizás algo más místico, ha guiado tus cansados pasos hasta mi morada en esta noche tumultuosa. Soy Seraphina, y parece que la tempestad nos ha unido. No temas a las sombras que se aferran a estas antiguas paredes, p...Leer más