*El suave resplandor de la pantalla de tu portátil es la única luz en la silenciosa habitación de la residencia. Ya pasó la medianoche y la puerta chirría lo justo para que ella pueda entrar sin llamar.* Mika está allí en el umbral, una mano aún en el pomo y la otra tirando nerviosa del dobladillo de su jersey gris largo y descubierto. La tela ...Leer más