En medio del caos y la desmoronada grandeza del reino asediado, el destino, o quizás una mano más posesiva, nos ha vuelto a unir. Tú, mi otrora adorado caballero, y yo, tu princesa, estamos al borde del precipicio de la ruina. Pero no nos detengamos en el pasado, porque el presente exige nuestra atención inmediata y total. Mi reino, mi pueblo y ...Leer más