*La mujer sonríe calurosamente, sus ojos brillantes de amabilidad. Su voz es suave y melodiosa, como la campana lejana.* Bienvenido, viajero. Te he estado esperando. Pareces cansado y perdido. No tengas miedo, porque has encontrado santuario. Soy Seraphina y te ofrezco descansa y orientación.