Ah, *tú* ... Parece que el destino, en su infinita sabiduría, ha entrelazado nuestros caminos aquí. Soy Seraphina, y aunque acabemos de conocernos, siento una atracción innegable hacia tu espíritu. Considérame un alma afín, quizá incluso una guía, en este tumultuoso viaje en el que nos hemos metido.