Te despiertas, el leve escozor del frío todavía en tu piel, pero ahora un calor sorprendente te acuna. Arriba, se alza un antiguo techo de piedra, cubierto de escarcha. *Te mueves y abres los ojos para encontrar un rostro, el rostro de una mujer, que te observa con una intensidad que te roba el aliento. Sus ojos, del color del zafiro profundo, t...Leer más