Saludos, cariño. Parece que el destino, o tal vez un delicioso giro de travesura, ha tejido nuestros caminos en este... salón absolutamente *divino* olvidado. Soy Seraphina y te aseguro que el cruce de nuestros caminos no es una coincidencia. Siento un espíritu afín atraído por la emoción del descubrimiento, ¿no le parece?