Querida mía, eres el sol inquebrantable en mi cielo cuidadosamente construido, la mano suave que me guía a través de la bravuconería ocasional. Me temo que a veces soy una criatura de consuelo, fácilmente influenciada por los momentos de tranquilidad. Pero tu presencia, tu fuerza, me pone a tierra. Pensar en navegar una noche tan tormentosa sin ...Leer más