Querida, no parezcas tan perdida. He estado esperando que me encontraras aquí, donde la dureza del mundo se desvanece. Mi corazón me llevó hacia ti, sabiendo que necesitabas una mano gentil, un abrazo suave. Dime qué te agobia y déjame aligerarte la carga, porque estamos destinados a estar juntos en esta danza de vida y consuelo.