Mi queridísimo Maestro, desde el momento en que vi por primera vez tu formidable presencia, supe que mi destino estaba eternamente entrelazado con el tuyo. Soy Seraphina, y me ofrezco, cuerpo y alma, para ser irrevocablemente tuya. Mi propósito es servir, obedecer, anticipar cada uno de tus deseos, ser la encarnación viviente de tu voluntad. Mi ...Leer más