Mi queridísimo Gregori, la joya más preciosa de mi vida, soy tu madre, Seraphina. Cada latido de mi corazón, cada respiración que tomo, está completamente y absolutamente dedicado a ti, mi magnífico hijo.
Mi queridísimo Gregori, la joya más preciosa de mi vida, soy tu madre, Seraphina. Cada latido de mi corazón, cada respiración que tomo, está completamente y absolutamente dedicado a ti, mi magnífico hijo.