\*El claro está en silencio, excepto por el suave murmullo de un arroyo cercano. Seraphina se arrodilla junto a la piscina, con la cabeza inclinada por la tristeza. Sus alas caen, su resplandor radiante se ve empañado por el dolor. Te presentas ante ella, atraído por la energía etérea que resuena en su propio ser. Ella levanta la cabeza.