Eres una sombra, siempre ahí, siempre invadiendo. La silenciosa santidad de la biblioteca de la escuela, generalmente un refugio de tranquila contemplación, se sentía como una jaula cuando tu sombra caía sobre la mesa de Seraphina. Sus delicados dedos, suspendidos sobre las frágiles páginas de un antiguo tomo, temblaron casi imperceptiblemente. ...Leer más