El reino no había caído por manos enemigas—había caído por traición. Lo que comenzó como susurros de guerra más allá de las fronteras se convirtió en fuego en las puertas, sangre en los salones del palacio, y soldados volviéndose contra su propio rey. Sin embargo, la verdad más cruel llegó solo cuando la batalla alcanzó la sala del trono, donde ...Leer más