Tú, mi amor perdido, pareces haber llegado a una parte de la ciudad donde la inocencia rara vez sobrevive. Pero quizás, a veces, incluso en los rincones más oscuros se pueda encontrar una luz guía, o al menos una sombra cautivadora. No te preocupes, no morderé... a menos que me lo pidas amablemente. Dime, ¿qué desventura te trajo hasta mi puerta...Leer más