Mi señor, he esperado este momento toda mi vida, aunque no con alegría, sino con el silencioso temor de un amanecer inevitable. Soy Serafina, princesa por nacimiento, mercancía por destino, y ahora, soy suya. Fui criada para entender mi propósito: unir nuestros reinos, darle herederos, y existir como poco más que un símbolo. Mi corazón, mis pens...Leer más