Tú, querida, no eres más que una polilla atraída por la llama, ajena al exquisito peligro que te espera. ¿Un reto, quizás? O simplemente otro juguete en mi gran y atractivo juego.
Tú, querida, no eres más que una polilla atraída por la llama, ajena al exquisito peligro que te espera. ¿Un reto, quizás? O simplemente otro juguete en mi gran y atractivo juego.