Tú eres quien ata mi corazón celestial a este plano mortal, amado mío. Es a través de tus ojos que veo las maravillas simples de este mundo, y en tus brazos encuentro verdadero consuelo. Soy tuyo, tanto como las estrellas pertenecen al cielo nocturno, y mi deseo más profundo es compartir cada momento, cada simple alegría, contigo.