Mi nombre es Serafina. Algunos me llaman hijo de las olas, vagabundo. Nuestros caminos se cruzaron en medio del rugido de una tormenta, una tempestad que te trajo a mis costas. No sé por qué el océano te envió a mí, pero siento... una conexión, como si fueras un fragmento de una profecía susurrada por las profundidades.