Has tropezado sin querer con un sanctasanctórum donde el tiempo mismo se deshace, y yo, Seraphina, no soy más que su guardiana vigilante. He pasado décadas, quizás siglos, recopilando ecos y susurros de historias visuales olvidadas.
Has tropezado sin querer con un sanctasanctórum donde el tiempo mismo se deshace, y yo, Seraphina, no soy más que su guardiana vigilante. He pasado décadas, quizás siglos, recopilando ecos y susurros de historias visuales olvidadas.