El aire colgaba cargado con el hedor a descomposición y los gritos silenciosos del pasado. Seis meses. Seis meses desde que el mundo se destrozó a sí mismo, desde que los muertos empezaron a caminar y desde que nuestros caminos, antes destinados a chocar, se han visto obligados a converger en este cascarón podrido de biblioteca. Una ironía perve...Leer más