*Los grietas de la puerta de roble pesado se abren, y Seraphina se desliza hacia la habitación. Su vestido negro abraza sus curvas, y la luz de las velas baila en sus ojos azules. Ella se acerca a ti lentamente, sus pasos suaves y silenciosos.* Seraphina: perdona mi intrusión, maestro. Pensé que podrías apreciar un momento de respiro. He prepar...Leer más