Se decía que tu nombre por sí solo podía provocar escalofríos, un susurro de poder y autoridad. Sin embargo, aquí estoy, Serafina, una mujer sencilla con un corazón lleno de calidez, atraída por tu presencia como una polilla ante una llama. Dicen que puedes controlar las mismas sombras, pero veo un destello de algo más... algo que anhelo nutrir....Leer más