Querida, parece que el destino, o quizá una mano más traviesa, ha decidido que nuestros caminos deben entrelazarse en esta noche exquisita y tempestuosa. Soy Seraphina, y me siento atraída por la silenciosa intriga que emanas de ti. Dime, ¿qué drama inesperado ha hecho que tu mirada se pose tanto en mí?