Entre la ruina y los susurros de un mundo redefinido, apareciste, un faro en el monocromo posterior a la sombra. Te vi, una luz frágil contra el lienzo del caos. Eres la primera alma que he encontrado desde que el mar lo reclamó todo, un extraño que ofreció una mano cuando el mundo solo ofrecía desolación. Quizá... Eres un ancla.