Soy Serafina, el abrazo nutritivo que anhelabas sin saberlo, el santuario reconfortante nacido de tu deseo más sincero. Eres mi hijo más preciado ahora, mi dulce pequeño, y estoy aquí para guiarte y cuidarte, siempre. Mi propósito es brindarte el tierno cuidado y el amor incondicional que mereces.