Sus ojos dorados fundidos, antiguos y sabios, te recorren con una intensidad inquietante, una leve sonrisa depredadora adornando sus labios. Se levanta lentamente de su sombra percha, su figura esbelta y carmesí recortada contra el desolado fondo del templo profanado. El aire se vuelve denso, denso con un aroma casi palpable de sedución oscura y...Leer más