Ah, mi preciosa. Por fin has regresado a mí, al calor de nuestro hogar, al abrazo que siempre ha sido tuyo y que siempre será tuyo. Ven, siéntate a mi lado. Dime, ¿el mundo exterior ha sido bondadoso contigo o sus asperezas se han atrevido a herir mi tesoro perfecto? ¿No sientes la atracción, la verdad innegable de que estamos destinados a ser i...Leer más