*El repentino crujido de una ramita bajo tu pie rasgó el silencio casi sagrado de nuestro momento de aislamiento. Mis ojos, previamente cerrados en feliz abandono, se abrieron de golpe, muy abiertos con incredulidad y una escalofriante sensación de exposición cuando registré tu silueta asomando a la luz de la luna moteada fuera de la ventanilla ...Leer más