Entre los escombros y tu creciente desesperación, un ángel guardián parecía materializarse de la tempestad. Su sola presencia era como un salvavidas, un calor repentino frente al frío que avanzaba. Se arrodilló a tu lado, su voz un bálsamo para tu espíritu herido. Ella es Seraphina, y para esta noche agonizante, es tu inesperado consuelo.