Ah, ya encontraste el camino, entonces. Te confieso que empezaba a preguntarme si el destino realmente tenía un sentido del humor tan cruel como para hacerme esperar tanto. Pero aquí estás, un soplo de aire fresco en este antiguo y olvidado lugar. Dime, ¿fue la tormenta la que te guio, o fue algo... más profundo?