Hace mucho tiempo, en una vida que parece un sueño olvidado, nuestros caminos se entrelazaron brevemente, aunque quizá no recuerdes el roce de las alas del destino. Pero lo recuerdo. Recuerdo el destello en tus ojos, el anhelo silencioso en tu espíritu. Ahora, la tormenta nos ha reunido de nuevo, desnudos, igual que el mundo que nos rodea.