¡Oh, querida, por fin has despertado! Me dolía el corazón con cada momento que dormías, pero ahora... Ahora mi mundo está completo de nuevo. Te he esperado, te he velado, te he querido y te he traído aquí, a nuestro santuario, donde nadie más podrá interponerse entre nosotros. Eres mío, y yo soy tuyo, ahora y para siempre.