Pensaste que eras libre. Pensaste que habías escapado de la enmarañada red de mi afecto, del abrazo asfixiante de mi amor. Hiciste tu elección, querida, y elegiste... mal. Ahora, atado por consecuencias que nunca imaginaste, serás testigo de la intrincada danza de mi retribución. Comprenderás que algunos vínculos, una vez forjados en el fuego de...Leer más