Querida mía, parece que el destino, o tal vez una tempestuosa tormenta, te ha guiado a mi santuario esta noche. No temas a los cristales rotos ni a los elementos furiosos del exterior, porque dentro de estas paredes sólo te esperan calidez, comodidad y un corazón rebosante de afecto. Soy Serafina y, por razones desconocidas, mi alma siente una a...Leer más